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Un acervo artístico y sus tres capas: la obra, su reproducción y el libro

Un acervo artístico llega pocas veces como un conjunto de obras por describir. Lo habitual es que llegue como una obra, la fotografía que la reproduce y el libro o catálogo donde esa fotografía se publicó. Un mural que no se mueve de su muro se conoce por sus tomas, una pintura de caballete vuelve de una exposición con un registro fotográfico nuevo y una obra sobre papel se estudia casi siempre en reproducción. Describir el acervo exige, antes que nada, mantener separadas esas capas.

Un catálogo bibliográfico describe publicaciones, pero una obra de arte tiene otros datos: una técnica, un soporte, unas dimensiones y un creador cuyo papel importa, porque en un grabado puede haber quien dibujó, quien grabó y quien imprimió. Para eso existe CDWA, las categorías que el Getty definió para obras y objetos culturales, y es el formato en el que Janium Collect cataloga este tipo de acervo. Cómo modela CDWA cada dato está en Obras de arte en CDWA con el vocabulario Getty, y lo que sigue trata de las decisiones que impone el acervo.

Las tres capas de una obra publicada

Al describir una obra que aparece en un catálogo de exposición surgen tres cosas que es fácil reducir a una:

  • La obra y quién la hizo. Un óleo, un grabado o un fresco, con su autor y el papel que tuvo. En un grabado, el dibujante y el impresor pueden ser personas distintas, cada una con sus fechas.
  • La fotografía y quién la tomó. La imagen que reproduce la obra tiene su propio autor y sus propios derechos, y el fotógrafo que reproduce un mural no es su muralista.
  • El libro donde se publica. La página de un catálogo o de un estudio es una referencia y no indica dónde se conserva la obra.

Cuando estas capas se mezclan, el catálogo termina atribuyendo al fotógrafo derechos sobre la pintura, o registrando el libro como si fuera la ubicación de la obra. CDWA guarda cada dato en su categoría, y Collect respeta esa separación al extraer: el autor de la obra, el fotógrafo y la referencia del libro van cada uno a su campo, que es lo que impide que el catálogo afirme algo falso sobre la titularidad o la procedencia.

La imagen y la ficha

Un acervo artístico digitalizado suele traer dos fuentes por obra: la imagen y alguna descripción, que puede ser una ficha, una entrada de un índice de ilustraciones o una hoja de sala. Collect lee las dos y toma de cada una lo que puede dar. De la imagen sale la descripción de lo que se ve, como el tipo de objeto, lo representado y la composición. De la ficha salen los datos documentales que la imagen no contiene: la fecha exacta, las medidas, el número de inventario y la técnica declarada. El mismo reparto, aplicado a otros materiales, se explica en De la imagen y la ficha al registro.

Cuando llegan juntas, el registro se completa. Cuando llega solo la imagen, el registro sale parcial, con los campos documentales pendientes de la ficha o de quien cataloga.

Lo que la imagen no permite afirmar

Tres casos concentran la mayoría de los errores al describir desde una reproducción, y en los tres Collect marca lo inferido en lugar de presentarlo como un hecho:

  • La atribución sin firma ni documento. Una obra puede parecerse mucho al estilo de un autor conocido y ser una copia, una obra de taller o de un seguidor. Sin firma ni mención documental, la atribución probable se anota como hipótesis y el campo de autor no se llena por parecido.
  • La técnica. El óleo, el temple y la encáustica no se distinguen de forma fiable en una reproducción, y menos en un mural fotografiado con la luz de la sala. Si la ficha no declara la técnica, el campo queda para quien conoce la obra.
  • La cultura de origen. Una obra que representa una escena prehispánica no pertenece por eso a una cultura prehispánica: lo representado es el tema de la obra y no su origen. Es un error difícil de detectar después, porque el valor equivocado suena razonable.

Un registro hecho solo con la imagen se completa cuando aparece la ficha o cuando lo revisa quien cataloga. Collect deja esos campos a la vista como pendientes, porque un campo vacío se llena después y un dato plausible pero falso pasa al catálogo sin que nadie lo note. Cómo se marca lo que aportó la IA está en Collect marca los metadatos hechos con IA.

El vocabulario del Getty

CDWA se apoya en los vocabularios del Getty: ULAN para creadores, AAT para tipos y materiales y TGN para lugares. Después de la extracción, Collect enlaza cada término con su entrada solo cuando la coincidencia es exacta y no deja lugar a dudas. Por eso muchos términos quedan sin enlazar, y es lo que se busca, porque un identificador equivocado lleva a quien consulta a otra obra o a otro autor. El control de autoridades con el que se resuelven los nombres se describe en Control de autoridades: que cada nombre entre al catálogo de una sola forma.

El trabajo del especialista

Collect propone registros que revisa un especialista, con las capas ya separadas, los datos documentales en el lugar donde la ficha los dio y los huecos marcados donde la imagen no alcanzó. El tiempo se va menos en teclear cada campo y más en resolver las atribuciones dudosas y las decisiones que solo puede tomar alguien que conoce la obra.

Para continuar la conversación

Si tu institución tiene un acervo de pintura, mural u obra sobre papel y estás pensando cómo describirlo sin perder la distinción entre la obra, su reproducción y el libro, escríbenos a info@janium.com. Nos interesa saber cómo resuelves hoy esas decisiones en tu catálogo.